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La Doble Limpieza (El secreto mejor guardado):
No basta con una toallita desmaquillante. Primero, usa un limpiador en aceite o bálsamo para derretir el maquillaje y el protector solar. Luego, sigue con tu gel o espuma de limpieza habitual. ¡Tu piel respirará al fin! -
Tónico o Esencia:
Piensa en esto como el primer vaso de agua para tu piel. Equilibra el pH y prepara el rostro para absorber mejor lo que viene después. -
El Tratamiento Estrella (Sérums):
Aquí es donde atacas tus preocupaciones específicas. ¿Manchas? Vitamina C o Niacinamida. ¿Arruguitas? Retinol (¡ojo, solo de noche!). La regla de oro: aplica del más líquido al más espeso. -
Contorno de Ojos:
La piel de esta zona es 10 veces más fina. Aplica tu crema específica con el dedo anular dando toquecitos suaves, nunca arrastrando. -
Hidratación Final:
Sella todo lo anterior con tu crema hidratante favorita. Esto crea una barrera para que los activos no se evaporen mientras duermes.
Recuerda que la constancia es la clave. No verás cambios de la noche a la mañana, pero en un mes tu piel te lo agradecerá. ¿Te falta alguno de estos pasos? Vitrinea nuestros favoritos de skincare aquí.